La biografía de Francisco
Elías constituye
un apasionante pero tristemente olvidado caso en la industria del cine
español.
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| Francisco Elías, pionero del cine español |
Tras sus viajes por EEUU y Europa, Paco Elías vuelve a España para
realizar Fabricante
de suicidios (1928) y la
reconocida como primera película sonora del cine español: El
misterio de la puerta del sol (1929). Esta película estuvo perdida durante muchos
años y actualmente no se conserva entera. En ésta podemos observar
una mezcla de “fascinación por la máquina” (lugares fabriles, cadenas de
montaje) y un “surrealismo expresivo” propio de la época, donde los juegos de
palabras (“pimpoyo”, “bambolino”, “La chula de Mataró”) dan un toque
humorístico.
Posteriormente, en 1932, junto a Camille Lemoine y
José Mª Guillén García, Elías crea en Barcelona los primeros estudios sonoros
del cine español. De esta manera, queda atrás la dictadura de Primo de Rivera,
nunca debemos olvidar el peculiar contexto del cine español, para adentrarnos
en la II República, una de las épocas culturalmente más activas de la historia
española.
Verán la luz muchas películas de Elías entre las que destacan: Pax
(1932), El último día de Pompeyo (corto de 1932), Boliche (1933),
Rataplán (1935) y María de la O (1936). Desraciadamente, en 1938,
cuando la guerra ya estaba perdida para la República, Elías emigra a México
donde también es rechazado por el resto de exiliados debido a su ambigua
cualificación política.
Las memorias de Elías, testimonio fundamental de la
época, fueron rechazadas por la “censura solapada de algunos miembros de los
comités de redacción de las editoriales”, según firma José Mª Caparrós Lera en
su libro Memorias de dos pioneros (1992). En éste se puede leer una
síntesis de dichas memorias junto a las de Fructuós Gelabert (trabajador
incansable del artilugio cinematográfico) cuyo reconocimiento institucional
comenzó a vislumbrarse tras la muerte de Franco.
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| Fotograma de la película "El Misterio de la puerta del sol" |
Elías recibió del rey Don Juan
Carlos I la encomienda del Mérito Civil. Emocionado, Paco Elías comentó:
“Después de muerto cebada al rabo”. Al poco, subió Adolfo Suárez al poder. El
acto conmemorativo, que se celebró en Barcelona a cargo de Joan Francesc de
Lasa en octubre de 1976, tuvo un carácter entrañable y como consecuencia, éste
publicó una monografía sobre Elías titulada Francisco Elías. Pionero del
cine en España (Madrid: Filmoteca Nacional, 1976).
Sin embargo, según cuenta José
María Caparrós Lera, el talón
entregado a Elías -con valor de cien mil pesetas- de parte del Ministerio de
Información, serviría para comprar los derechos de sus Memorias, cosa que
supuso un engaño oficial. La Administración quería cobrarse el “donativo”, pero
Elías no lo permitió y las dudas sobre su pensión también siguieron en el aire
hasta que le sorprendió la muerte.
La historia del cine español y nuestra
industria cinematográfica ha ignorado a un auténtico pionero del aparato cinematográfico.
Por supuesto, durante los últimos años se han realizado publicaciones que
recuerdan incansablemente la figura de este genial autor. Pero nuestra
industria y el plano institucional nunca han puesto a la figura de Francisco
Elías en el lugar que se merece, al lado de otros pioneros del cine como pueden
ser los hermanos Lumière o Edison entre otros.
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